martes, marzo 17, 2009

Reseña: House on Haunted Hill (1959)

El esquema lo conocemos de sobra hoy en día: el excéntrico millonario Frederick Loren, junto con su odiada cuarta esposa, ofrece una fiesta para cinco invitados en la "casa de la colina embrujada", una famosa mansión encantada propiedad de un millonario venido a menos, con un jugoso premio en metálico para aquellos que logren sobrevivir a la llegada del amanecer. La lucha entre estos personajes y los fantasmas que habitan la lúgubre mansión es el argumento de la película que hoy nos ocupa, House on Haunted Hill (1959). A pesar de que se trata de una las historias de casas embrujadas más famosas que se hayan llevado a la pantalla (hasta el punto de tener hoy en día su propio remake y todo), debo reconocer que nunca ha conseguido entusiasmarme del todo, eso incluso después de darle más de una oportunidad. Para mí sus evidentes méritos residen en motivos puramente extracinematográficos, especialmente su capacidad de influenciar trabajos que resultaron ser, a todas luces, muy superiores tanto en estilo como sustancia. Todo esto hace que tenga su puesto destacable en esa década de bisagra entre los horrores góticos y lo que se ha dado por llamar el cine de terror "moderno" americano.

House on Haunted Hill es también una de las películas más famosas de William Castle, un director que tenía más de feriante que de cineasta, y que muchas veces suplía las carencias de sus películas con extravagantes trucos utilizados durante la proyección. El empleado en esta cinta, bautizado como Emergo, consistía en un esquelto de plástico que "levitaba" sobre la platea en el momento indicado, con las consecuentes explosiones histéricas entre el público joven que acudía a las "pelis de miedo" y que sin duda alguna representaban la audiencia ideal de Castle y compañía.

Sin embargo, el éxito de esta historia de fantasmas tiene probablemente menos que ver con artimañas publicitarias y más con la presencia como protagonista del actor Vincent Price, quien una vez más demuestra que es capaz por sí solo de subir el caché de cualquier película en la que se apersona. En general se puede decir que los personajes están bastante bien dibujados (especialmente el atormentado y a veces cómico dueño de la casa), pero el tratamiento que se le da tanto a la trama como al suspense planteado por Castle es demasiado ingenuo como para constituir realmente un thriller adulto. Es por esto que la escena final desenmascara a la película como lo que en el fondo es: una serie B muy limitada que, francamente, dudo que fuera recordada hoy en día de no ser por el inmenso carisma de su actor protagonista.

Curiosamente, la presencia de Price resulta aquí un arma de doble filo al estar el público habituado a su caracterización de eterno villano, lo que hasta cierto punto estropea un poco esa casposísima revelación final. Creo que con esta película se da uno de esos casos en los que una obra deja de ser cine para convertirse en historia del cine, en reunión de una serie de elementos de estilo atribuibles a gran parte del cine de terror posterior, pero que en este caso particular han envejecido bastante mal. Ciertamente no es la mejor película de William Castle, mucho menos de Vincent Price, pero aquellos que deseen adentrarse en la historia de este particular género, seguramente conseguirán aprovechar un visionado.

3 comentarios:

Davo Valdés dijo...

Excelente analisis HombreLobo, el film que criticas sin duda en su epoca y durante mucho tiempo fue un estandarte dentro del género pero que no es la obra maestra que se consideraba. Es atractiva y sin duda escencial para entender mucho de lo que vino después, sin embargo como producto final es sólo una curiosidad cinematografica.

Hombre Lobo dijo...

El problema es que hasta la fecha no he encontrado una sola reseña que no aborde la película en un tono nostálgico hacia lo que en una época significaba "ir al cine". Es decir, cualquier comentario que se hace sobre ella se basa en el recuerdo emotivo. Y claro, ese enfoque no deja de ser válido, pero no es el que me interesa de momento.

Igor Von Slaughterstein dijo...

Realmente no es una gran película (y a veces tiene momentos que no la califican ni siquiera como buena), pero tiene mucho encanto. Y además el añadido de ser parte la fascinante historia de un hombre como William Castle. Entretenedor antes que cineasta.

Saludos!!