viernes, febrero 23, 2007

Reseña: La semilla de Chucky (2004)

Tras una pausa de casi seis años el muñeco diabólico regresó con La semilla de Chucky (2004), una película cuyo argumento ya había sido anticipado en el final de la entrega anterior. En esta quinta entrega tenemos como director a Don Mancini, guionista de la saga y creador del Chucky original, que por primera vez toma las riendas del proyecto y decide hacer una película a su manera, intentando muy sabiamente seguir en la senda de la entrega anterior. Si esta conseguía un delicado equilibrio entre la comedia y el horror, esta quinta parte está totalmente entregada a su lado cómico, hasta un punto en que, tal como leí en una reseña que por desgracia no he podido encontrar de nuevo, la película no debe ser considerada en realidad como la quinta entrega de Child's Play (1988) sino como la segunda parte de La novia de Chucky (1998).

Esto quiere decir que nuevamente el lado de terror de la historia es algo marginal frente a los problemas domésticos de Chucky y Tiffany, que ahora deben enfrentarse al hecho de que tienen un hijo, un grotesco muñeco viviente con una severa crisis de identidad que tras escaparse del ventrílocuo que lo mantenía prisionero viaja a Hollywood y resucita los cadáveres de sus padres, que estaban convenientemente siendo utilizados para rodar una película de terror inspirada en los asesinatos de la pareja de muñecos. La película incluso lleva esta componente metanarrativo al extremo al incluir también a Jennifer Tilly haciendo de sí misma y los problemas que debe encarar no sólo en cuanto a su declinante carrera sino en cuanto al hecho de que ahora Tiffany sueña con transferir su alma al cuerpo de su actriz favorita.

Al final eso es lo grandioso que tiene esta película: la forma en cómo el argumento se teje como una comedia de enredos cuya comicidad se da en varios niveles simultáneos, como la lucha entre Tiffany y Chucky por criar a su hijo/hija y la parodia nada sutil de Hollywood y sus retorcidos personajes, incluyendo un rastrero fotógrafo interpretado por John Waters (confeso admirador de la saga) cuya presencia por sí sola debería dejar claro cuál es el tono verdadero de este grotesco cuento de terror. Pero como siempre, esta es una confirmación más de que estamos ante una cinta de serie B elevada de categoría gracias a las actuaciones: Brad Dourif como Chucky y Billy Boyd como Glen/Glenda, un personaje diametralmente opuesto y que resulta grotesco y patético pero curiosamente entrañable en su crisis de identidad, la cual en el fondo es un guiño a la homosexualidad del propio Mancini. Pero sin duda, la mejor actuación recae sobre los hombros de Jennifer Tilly, no sólo como la voz de Tiffany sino como esa maravillosa parodia que hace de sí misma y la manera cómo se burla de sus propios lugares comunes y su decadencia como actriz. Tilly es el alma de la película, algo que se hace evidente a lo largo de todo el metraje.

Vista ahora, casi una década después de su estreno (y más de seis años después de la reseña original), La semilla de Chucky no ha perdido nada de su vigencia. Sigue siendo una gran comedia de terror con un componente grotesco muy divertido y una salida paródica muy eficiente a una saga que nunca fue realmente tan terrorífica. Todavía sigo prefiriendo La novia de Chucky ya que esta conseguía un equilibrio mucho mejor entre la comedia y el terror sin necesidad de decantarse por completo por la comedia como hace esta, pero sigue siendo una película muy buena y recomendable como una de las mejores entregas de la saga.

6 comentarios:

Eki dijo...

Para mi el mejor momento es la interpretación de Jack Torrance que hace Chucky, que lleva el homenaje a un punto de complicidad ideal con el público.

Cannonball dijo...

¿glen or glenda? homenaje a Ed Wood habemus.

Me encanto la vision de Yu y supongo que esta no le andara a la zaga... sin embargo, aunque la tengo por casa desde que salio, aun no la he catado

Cesare dijo...

Lo ciero es que es descacharrante y mucho mejor que La Novia de Chucky, que era penosa... Pero aun asi bastante olvidable.

Felipe dijo...

no se, para mi chucky desde hace muchos años que perdio esa gracia, ese humor negro y terror unido, que no solo entregaban miedo, sino que mucha entretencion. No quero creer que esto ocurra por el cambio de estilo de terror en las peliculas, de pasar de un terror netamente fisico, como son chucky, jason, freddy, etc. clasicos de esa epoca, a un terror mucho mas sicologico, que en algunos casos nunca mostro nada, como la bruja de blair o los otros.
No se, para mi me quedo con los primeros chukys.
lo felicito por el blog, todo blog de cine de terror es apoyable. de pasada le dejo el mio
criticacanalla.blogspot.com
pase a visitarlo, recien lo comenzamos, pero tenemos ideas locas para el futuro
Nos vemos

Sr. Delmónico dijo...

Por qué no reseñas la primera de Chucky? a mí me gustó mucho, y en esos tiempos sí que me dio miedo el pinche muñeco diabólico... aunque sus secuelas ya no tanto, pero la primera es muy buena.

O es que ya la reseñaste y no chequé bien el blog?

Saludos.

Nota: También comparto que esta es una película de total desmadre y que sí me gustó porque todo en ella es burlarse de ela película misma, pero en el plano de terror, me quedó con la primera.

Anónimo dijo...

igual que la anterior es una pelicula muy comica, incluso mucho mas que la anterior, pero es poco mas que eso, junto con la anterior son a mi parecer las peores, que solo son para ver si quieres reirte.

me quedo con las primeras.