miércoles, enero 11, 2017

Reseña: Before I Wake (2016)

A pesar de no ser la última en rodarse y de haber estado un tiempo perdida en un limbo esperando estreno, Before I Wake (2016) es la película más reciente de Mike Flanagan, un interesante director que hemos recomendado aquí muchas veces y que todavía, visto lo visto, tiene mucho que ofrecernos. Este largometraje, que originalmente estaba titulado Somnia (tengo entendido que incluso dejaron este título en varios países fuera de Estados Unidos) vendría a completar una especie de trilogía no-oficial de lo sobrenatural en concordancia con dos de sus trabajos anteriores, Absentia (2011) y Oculus (2014). Se trata, sin embargo, de una película muy distinta en la que incluso su clasificación dentro del género de terror queda en entredicho, siendo en cambio una especie de drama sobrenatural con algunos elementos de miedo. 

Este drama comienza con una pareja (Kate Bosworth y Thomas Jane, a quién últimamente estoy viendo en cuatro de cada cinco estrenos de terror comerciales) que ha perdido a su hijo en un trágico accidente y que decide adoptar un niño, sólo para descubrir muy pronto que este crío tiene una muy extraña habilidad: la facultad de materializar sus sueños cuando duerme. El problema, y algo que sin duda podéis anticipar tratándose de una película de este género, es que las pesadillas del joven Cody también se manifiestan en el mundo real, en ocasiones con terribles resultados. 

La idea de la que parte es muy buena, y lo bueno es que una premisa tan atractiva como esta está bien aprovechada ya desde el principio, sobre todo evitando la trampa usual en este tipo de historias al hacer del niño alguien consciente de su poder y que desesperadamente intenta ser "normal", al mismo tiempo revirtiendo uno de los principales miedos infantiles como es el miedo a la oscuridad y a esa hora justo antes de dormir donde todo es posible. Aquí ocurre al revés: el verdadero peligro tiene lugar durante el sueño, lo que al principio puede parecer una vuelta a los preceptos de Pesadilla en Elm Street (1984) pero al contrario se muestra como algo nuevo y una idea bastante original que da para mucho juego. También a diferencia de muchas otras películas, los padres adoptivos de Cody no tardan mucho en descubrir las habilidades del niño e incluso surge una muy interesante subtrama acerca del aprovechamiento de sus poderes en una forma que casi califica como explotación sentimental. Es en general un guión con unas ideas muy buenas.

Donde quizás esté el ángulo decepcionante, para algunos, es que no estamos realmente ante una película de terror sino ante una obra de fantasía oscura con un mayor hincapié en el lado dramático de los protagonistas, la pérdida del ser querido y la presencia en todo esto de un "monstruo" que en cierta medida representa el dolor de esa pérdida. En muchos sentidos me recordó mucho a Mamá (2013), aquella producción de Guillermo del Toro que ya reseñamos tiempo atrás y con la que comparte tanto sus fortalezas como sus principales problemas; al igual que en aquella película, el monstruo del que hablamos aquí está sobrexpuesto, se muestra prácticamente desde el principio y cada vez que aparece lo vemos, por lo que resulta cada vez menos inquietante. Mucho más tenebroso, en cambio, es el ambiente creado por algunos de los momentos más "felices" de la película, especialmente todo lo que tiene que ver con el recuerdo del hijo muerto. Algunas de esas escenas son sin duda las más terroríficas y memorables de todo el conjunto. 

Al igual que como suele ocurrir en el cine de Flanagan, el final es lo mejor de todo porque se niega a dejarle todo masticadito al espectador y es, en cambio, bastante ambiguo en cuanto a su resolución. En muchos aspectos es un final "feliz" pero ciertamente no es un final "fácil". Al menos carece del cinismo fatalista que suele impregnar la mayor parte del cine de terror de hoy en día, a pesar de que ocurren cosas terribles. En definitiva, es una muy buena película que por desgracia no parece haber tenido mucha repercusión, quizás por haber sido vendida como una película de miedo y por haber retrasado su estreno considerablemente debido a la quiebra de su distribuidora en Estados Unidos.