sábado, diciembre 26, 2015

10 de hace 10: The Skeleton Key (2005)

Nota explicativa: "10 de hace 10" es el nombre de una nueva sección en la que re-visitamos diez películas estrenadas hace diez años, en la esperanza de ver qué tan bien (o mal) han envejecido. La idea es que consigamos publicar estas diez entradas durante el 2015, año del décimo aniversario de Horas de oscuridad. La inspiración para este invento la tenéis aquí.


Tras diez años de espera ha sido curioso volver a ver The Skeleton Key (2005) y darme cuenta de su falta de originalidad y de la sensación de algo ya visto que se va apoderando de ti durante gran parte del metraje. Digo curioso porque una de las cosas que más recuerdo del momento en que la vi por primera vez fue la agradable impresión que tuve por encontrarme con algo que no era un remake de algún exito anterior: en una época marcada por el alud de nuevas versiones tanto de clásicos americanos como de recientes éxitos extranjeros, esta pequeña película llegó para saciar un hambre de historias "originales" que se hacía tan grande que casi nos convenció en aquel entonces de que no estábamos viendo otro ejemplo de terror repetitivo y completamente mainstream, cuando eso es precisamente lo que era. No exagero: casi todas las reseñas que he encontrado de ella (incluyendo la mía) comienzan mencionando el hecho de que al menos no es un refrito. Pero a pesar de que esto terminó siendo, al final, insuficiente, sigue habiendo cosas qué salvar, aunque sean pocas y no necesariamente las mismas que pensé en aquel entonces.

Lo cierto es que hay una cosa que seduce de esta película es la que llama la atención prácticamente desde el principio, y no es otra cosa que la forma en que pasa de una historia más doméstica relacionada con los estragos de la vejez y las ansias de protección de parte de la protagonista hacia un anciano enfermo hacia un tenebroso submundo relacionado con el vudú y la magia de origen africano que impregna la cultura de Nueva Orleans. En el pasado hemos tenido ya otros ejemplos de la magia afrocaribe y sus entradas en el horror, pero en esta película se trata del tema principal, aquello que la protagonista poco a poco descubre bajo las capas de historia de un antiguo caserón del pantano y del secreto que en ella se esconde. En este sentido la película tiene muy buenos recursos y algunos resquicios en su argumento genuinamente interesantes, además de un subtexto sumamente atractivo y poco común no sólo en ese entonces sino en general.

Es precisamente esto último lo que me lleva a la que sin duda es la mayor decepción de la película, ya que con todo este atractivo material y el muy interesante tema de la magia que se deja asomar en muchas ocasiones, el guión de Ehren Kruger (guionista también del muy exitoso remake de The Ring (2002), que parece ser en muchos sentidos el modelo a seguir) se deja encorsetar por las evidentes limitaciones de una producción comercial del Hollywood más comercial posible, convirtiendo lo que podría haber sido una interesante entrada en fenómenos poco explorados del horror en un simple vehículo de lucimiento para su actriz principal, Kate Hudson, inexplicable protagonista de una historia que pedía a gritos un enfoque afroamericano para su historia, o por lo menos un enfoque en el que se pusiera de relevancia el carácter intruso y foráneo de una mujer blanca de procedencia urbana en el peligroso mundo esotérico de la cultura negra y los horrores del pasado esclavista de los Estados Unidos. Es un tema que ya se ha tocado antes y que aquí hubiese tenido un gran resultado. 

Nada de eso ofrece The Skeleton Key; por el contrario todas esas grandes ideas no son sino excusas para la típica trama de investigación y un argumento que funciona mejor mientras menos piensas en él. Las atmósferas, la tenebrosa historia previa de la casa y sus habitantes y todo el tema del vudú queda en segundo plano ante imágenes de Kate Hudson con una linterna hojeando libros polvorientos, y su protagonismo es excesivo teniendo en cuenta lo poco interesante de su personaje, a pesar de que la película sí tiene algunos grandes aciertos de casting como la veterana Gena Rowlands o un John Hurt que hace un gran papel en el que no dice ni una sola palabra. 

Así que diez años más tarde me encuentro a mí mismo haciendo el ridículo y decepcionándome con la película por no ser aquello que podría ser, por no desarrollar el potencial de su argumento y ambientación, por dejar en simple anécdota aquello que se perfilaba desde un principio como sus mayores valores. En vez de eso lo que tenemos es una banal trama de investigación y un final sorpresa que no es más que el colofón de cinismo que por lo visto era obligatorio tener en la década en la que se estrenó. 

Lo realmente frustrante de esta experiencia es que no estamos hablando realmente de un caso de decepción retroactiva ya que The Skeleton Key nunca llegó a parecerme una película demasiado destacable y de hecho ya hace diez años me pareció que era una producción mediana destinada a llenar una cuota de mercado de terror de los grandes estudios. El verdadero problema es que ha sido sólo ahora, una década después, cuando me he dado cuenta de las posibilidades de aquello que estaba viendo, algo que pasó completamente desapercibido ante mis ojos en aquel entonces, cuando era (todavía) un poco más tonto.