sábado, abril 26, 2014

Tres tristes trailers 41

En el primero de estos trailers tenemos Jessabelle, la nueva producción del omnipresente Oren Peli, de entrada un ejemplo más de miedo sobrenatural al que sus creadores han querido mostrar como una historia de fantasmas de usar y tirar, con el gancho quizás de la protagonista en silla de ruedas y la ambientación sureña que tan bien funcionó en trabajos como Skeleton Key. Estos detalles son los únicos que me llaman realmente la atención, porque la verdad es que el avance es genuinamente terrible, uno de esos trailers llenos de spoilers y de todos los clichés que uno se pueda imaginar. El que hayan pautado su estreno para el verano no me hace sino sospechar más.

   

Deliver Us From Evil es publicitada principalmente como lo nuevo de Scott Derrickson, director de las muy recomendables Sinister y El exorcismo de Emily Rose. El trailer también lo muestra como una película de fantasmas bastante convencional a cuyos clichés se añade el tener como protagonista a un actor grandes ligas del que hace mucho tiempo no sabíamos nada (Eric Bana). Al igual que Sinister, el énfasis de la trama en los horrores infantiles y la idea de la familia en peligro parece ser la norma. Siendo de Derrickson habrá que darle una oportunidad, pero desde ya me temo lo peor.

   

Y bueno, si habéis estado prestando atención a las redes en estos días habréis visto ya este primer trailer oficial de la esperadísima REC 4: Apocalipsis, que además será la elegida para abrir el festival de Sitges este año. La película, dirigida esta vez en solitario por Jaume Balagueró, ha defraudado a algunos en su avance al no estar ambientada como parecía prometer en una Barcelona tomada por el apocalipsis zombi. Más bien, a juzgar por lo que se ve en el avance, el escenario parece ser un barco en el que se planta la lucha entre los no muertos y aquellos que conocen el secreto de su origen. Eso, y la presencia de Manuela Velasco como la protagonista, parecen indicar más bien una vuelta a los inicios de ambiente cerrado y ritmo frenético, aunque al igual que su antecesora inmediata esta segunda parte parece haber renunciado al formato de metraje hallado. Es casi seguro que aquí donde estoy no se estrenará, así que habrá que viajar a la península para poder comprobar por nosotros mismos qué tal cierra la saga más fructífera del horror español actual.