martes, junio 25, 2013

Reseña: La cosa (2011)

Resulta al menos curioso que en los tiempos actuales es imposible que John Carpenter consiga financiación para una película, pero casi todos sus grandes éxitos del pasado continúan viendo nuevas versiones, con diferentes grados de éxito. Este remake disfrazado de precuela de La cosa (2011) no es la excepción, y a pesar de que mis expectativas fueron bastante bajas (tanto que han pasado dos años desde su estreno y recién ahora es que la estoy viendo) hay que reconocer que tiene cierto encanto, aunque mucho me temo que el grado de aceptación que genere dependerá en gran medida de si se ha visto o no la versión del 82. No es secreto para nadie mi devoción por la película de Carpenter, que ya de por sí era un remake de una cinta de los cincuenta. No sólo es una gran cinta de terror, sino también una de las mejores películas que llegó a dirigir en una época en que estaba en plena forma. 

Son varios los motivos por los que la cinta de Carpenter funcionaba, pero los principales vendrían siendo su atmósfera de clara inspiración lovecraftiana (sus similitudes confesas con En las montañas de la locura), su clima de paranoia en clara contraposición con la versión del 51, y unos increíbles efectos especiales que todavía hoy se sostienen. Esta nueva versión intenta seguir ese mismo camino, pero a pesar de sus loables intenciones no termina de conseguir más que una aproximación superficial en cada uno de estos aspectos; el mayor número de personajes y el reducido uso de la locación hacen que la atmósfera de la original se vea diluida, a pesar de que esta versión muestra más detalles acerca de la nave en la que llega el alienígena. Hay también un intento bastante superficial de reproducir el clima de paranoia y el misterio acerca de quién puede ser un impostor, pero rápidamente se queda en nada y no proporciona más que algunos golpes de efecto bastante predecibles. Por último, los efectos especiales sufren de la sobreexposición tan común en el cine de terror moderno, con el consabido abuso de la tecnología informática. Esto último es particularmente molesto porque este remake contó con unos estupendos efectos físicos que se dejaron de lado o se retocaron por ordenador hasta el punto que en ocasiones se nota muchísimo. El caso es que todo ese trabajo se nota muy poco en el resultado final.

Honestamente, todo esto no sería tan problemático si por lo menos el argumento fuese interesante. Pero a mí en particular me costó mantener algún tipo de interés dado que ya conocía la historia. Y no sólo porque se trate de un remake; es que tiene prácticamente el mismo argumento que la versión de Carpenter, incluso con escenas casi calcadas. Por supuesto la película trata de ser también una precuela al centrarse en la historia del grupo de noruegos (aunque muy convenientemente los personajes importantes son todos americanos), pero ya el hecho de que el título sea La cosa habla bastante de cuáles son las intenciones reales de sus responsables.

Por supuesto que tiene sus innegables aciertos; si uno no ha visto la película original hay momentos muy buenos, la protagonista es la bellísima Mary Elizabeth Winstead, y hay por lo menos un intento serio por enlazar con el material de Carpenter aunque sea únicamente como guiño cómplice. Pero aquellos que hayan visto la del 82 difícilmente logren sacar algo positivo de la experiencia. A esos les recomendaría que mejor le echasen un vistazo a Splinter (2008), una película muy superior que tomaba precisamente de La cosa gran parte de su efectividad. Del resto, estamos ante un trabajo no demasiado destacable.

2 comentarios:

Negro dijo...

"La cosa" de Carpenter, no sólo es su mejor película y una de las mejores en el género, sino que además está envejeciendo estupendamente.
Este remake-precuela, siendo generoso, no vale un pimiento.

La-Ruina dijo...

Un producto -porque no tiene otro nombre- innecesario.