viernes, marzo 08, 2013

Reseña: Evil Dead 2 (1987)

Ante la inminencia de su remake, es necesario recordar una cosa de la saga de Evil Dead, y es que prácticamente todas las virtudes que la gente le atribuye comenzaron realmente con esta secuela de 1987, desde la alocada mezcla de horror y comedia hasta la entronización de Bruce Campbell como ídolo del cine serie B. Es por eso que temiendo caer aquí en una generalización arriesgada, Evil Dead 2 (1987) es la auténtica obra maestra que hay que atesorar y tener en cuenta a la hora de hablar de esta saga tan querida por todos. En lo personal debo decir que me parece no sólo la mejor entrega de dicha saga sino también la mejor película de Sam Raimi, con Darkman (1990) ocupando un muy cercano segundo lugar. 

Las similitudes argumentales han llevado a mucha gente a creer de forma errónea que esta película en realidad es un remake inconfeso de la primera parte, pero no es así. Lo que sucede, tal como muchos saben ya, es que Sam Raimi y compañía no tenían los derechos de la primera película y por lo tanto no podían usar metraje de esta para enlazar con la secuela, por lo que los primeros diez minutos son una especie de resumen simplificado de la primera parte con el personaje de Ash llegando a la cabaña con su novia y perdiéndola debido a una fuerza maligna que se desata luego de leer el famoso Libro de los Muertos. A partir de este momento es cuando comienza realmente Evil Dead 2 y con ello un festival de violencia gratuita y surrealista que se hace posible no sólo gracias a un presupuesto más holgado sino también a una mayor pericia de Raimi y su equipo como realizadores, aprovechando al máximo sus nuevos recursos y llevando la locura de la película hasta sus últimas consecuencias, visible en escenas tan fantásticas como aquella en la que todos los objetos de la habitación parecen reírse de Ash o en el torrente de sangre que sale de la pared y que va cambiando de color.

Este último elemento trae a colación algo curioso, y es que debido a sus mayores concesiones a la comedia, esta cinta sacrifica gran parte de su violencia pero no a través del fácil método de no mostrarla sino por el contrario de exagerarla hasta el punto de hacerla irreal, con chorros imposibles de sangre de todos los colores posibles, cadáveres que van cambiando de forma y por supuesto la ya antológica secuencia donde la mano de Ash cobra vida propia. Gran parte del contenido cómico viene también de la actuación de Bruce Campbell en el papel protagónico. El caso de Bruce Campbell es realmente destacable porque es en verdad el centro de la película y lo da absolutamente todo en un rol muy exigente tanto a nivel físico como actoral. Al ver su trabajo en esta película resulta fácil entender por qué se convirtió en un actor de culto, pero al mismo tiempo siempre me hace preguntarme cómo es que este hombre no llegó a convertirse nunca en una estrella del mainstream.

No hay realmente mucho que decir porque las virtudes de Evil Dead 2 son bastante conocidas por quienes han pasado por esta página. Insisto que aunque la primera película tiene la ventaja cronológica y es justamente recordada como una pieza de culto por su indiscutible energía e imaginación, todos sus aspectos positivos se ven exacerbados en esta secuela que exagera el horror hasta convertirlo en comedia, pero de una forma tan eficiente y singular que ha terminado por contagiar incluso a la película original, que paradójicamente (y pese a ser más famosa) muchos recuerdan erradamente como una comedia de terror cuando realmente lo es la que tenemos hoy aquí. Aquellos que no conozcan la saga original, tienen la obligación de echarle un vistazo antes de que la nueva versión aterrice en las carteleras.