miércoles, octubre 04, 2017

Reseña: El juego de Gerald (2017)

En una época en que el cine de terror mainstream parece estar más interesado en revisitar adaptaciones anteriores de Stephen King, el estreno de El juego de Gerald (2017) cae como una sorpresa. Por partida doble además, ya que se trata de uno de los libros más difíciles de adaptar del autor de Maine, y no habría apostado por ello de no ser porque el responsable tras las cámaras es Mike Flanagan, de quien ya hemos recomendado varios trabajos en esta página. Contra todo pronóstico, se trata de una adaptación bastante fiel, y aunque se queda corta en algunos aspectos, se trata en general de un trabajo muy sólido que al menos entiende de forma muy clara cuáles eran los temas que trataba la novela de King más allá del morbo de su premisa inicial.

Esta premisa, para aquellos que no conozcan la novela (cosa nada extraña ya que es una de las menos conocidas de King) trata acerca de una pareja que intenta recuperar su vida sexual pasando un fin de semana en una cabaña apartada de la civilización, donde el marido quiere poner en práctica una fantasía de violación a la que su mujer accede con ciertas reservas. La verdadera película de terror comienza cuando el marido sufre un infarto mientras su esposa está esposada a la cama, por lo que ahora la protagonista debe buscar la manera de sobrevivir y escapar de su inesperado cautiverio enfrentándose a la sed, el desgaste mental, alucinaciones y la inquietante presencia de un perro hambriento cada vez más osado. 

Como decía arriba, en general se trata de una muy buena adaptación que ahonda en lo que es realmente importante, que no es otra cosa que el estudio del personaje principal y el cómo su situación funciona como una liberación no sólo de su cautiverio físico sino psicológico. La idea está muy bien planteada y se hace respetando en gran medida la obra original, tanto en los diálogos (muchos de ellos calcados del libro) como en el universo particular de su autor incluso en sus facetas más desagradables como esa visión del sexo como posible arma de subyugación. Una de las mejores decisiones de Flanagan en este sentido ha sido el abandonar en gran medida la representación realista de la trama y optar por mostrar en pantalla el desdoblamiento psicológico del personaje principal, incorporando una segunda Jessie y un segundo Gerald que interactúan con ella pero que sólo existen en su mente, lo cual hace dudar al espectador de aquello que estamos viendo. Este juego ya había sido empleado por el director en su anterior película Oculus (2013), aunque de otra manera.

Los problemas que puede tener El juego de Gerald se deben, en mi opinión, a una cuestión de formato, desde las aspiraciones comerciales de una película hecha para Netflix hasta la necesidad de hacerla más digerible para un público general. Es sin duda más osada que la mayoría de las adaptaciones que he visto de King, y aunque no vaya a ser una de las mejores, sí creo que es una que será más apreciada con el tiempo. Con todo y eso me hubiera gustado ver a un Flanagan más desatado y formalmente atrevido, sobre todo para poder apreciar a una actriz como Carla Gugino, absoluta protagonista que tiene en esta película uno de sus mejores trabajos hasta la fecha. Recomendable sin duda. 

1 comentario:

Kurazaybo dijo...

Sin duda una de las propues más originales y logradas del terror reciente.

Estoy viendo que Horas de oscuridad no tiene reseña de "It", se hace necesaria.