domingo, octubre 09, 2016

Reseña: Ouija (2014)

En lo que prometía ser un domingo de absoluta inactividad, cayó en mi regazo esta película que dejé pasar hace un par de años y que, honestamente, no prometía nada bueno. De hecho la vi hoy con cierta reticencia y esperando muy poco de ella, por lo que es probable que mi opinión sea más benévola de lo común teniendo en cuenta las escasas expectativas que tenía. Lo cierto es que por encima de todo hay que decir que Ouija (2014) es simplemente otro inofensivo intento de terror comercial de rápido consumo por parte de la Platinum Dunes y la omnipresente productora Blumhouse, destinada a llenar una obligatoria cuota anual de de terror sobrenatural con actores jóvenes, casi siempre provenientes del mundo de la televisión, y siguiendo un esquema muy conocido que hemos visto repetido cientos de veces. Teniendo en cuenta todo esto, no es la peor película de terror que he visto, y al menos ha tenido un par de ideas interesantes, ninguna de las cuales tiene que ver con el juego de mesa en el que se basa.

El argumento es, a decir verdad, sólo una excusa y pasa por todos los lugares comunes de este tipo de producciones: una joven muere en extrañas circunstancias luego de usar una tabla de Ouija que luego sus amigos emplearán para intentar entrar en contacto con ella, sin saber que al hacerlo han desatado una fuerza maléfica que los perseguirá para acabar con ellos uno a uno. El resto ya lo sabéis: hay una investigación en torno a un crimen del pasado, con sus inevitables evidencias en forma de viejas fotografías, seguida por la aparición de un personaje cerca del final que explica todo lo que está pasando y la manera de solucionarlo, para luego dar un giro final. Todo esto ya está bastante cantado prácticamente desde el principio, si bien la película tiene algunos momentos de tensión y anticipación genuinos a pesar de que fue una producción con muchos problemas que por lo visto sufrió numerosos cambios y rodajes adicionales que cambiaron aproximadamente un cincuenta por ciento del argumento para hacerla más comercial y más parecida a una película de terror del montón.

Esto último no me sorprende nada porque no es la primera (ni la última) película hecha acerca del juego de la Ouija (ni siquiera es la primera en usar ese título). La popularidad del juego es tal que sus reglas y características ya forman parte del inconsciente colectivo y estimulan la creación de numerosas historias basadas en algo que, como todos sabemos ya, no es sino un inofensivo juego mercadeado de forma masiva a finales del siglo XIX por un timador que aprovechó la por entonces muy extendida fiebre por el ocultismo en la sociedad occidental. De hecho es más interesante la mitología creada a partir del propio tablero que el tablero mismo, y por ese motivo es una lástima que al final esta película no sea más que otra historia regulera de los-fantasmas-vienen-a-por-ti. 

A pesar de ese par de momentos a los que me refería antes, la medianía e intrascendencia de una película de usar y tirar como Ouija la hace imposible de recomendar. En un intento bastante evidente de dar a esta cinta algo de legitimidad, llega un momento en el que aparece la actriz Lin Shaye en un pequeño papel cerca del final, pero verla lo único que logró fue que me entraran ganas de volver a ver su trabajo en la saga de Insidious (2010), una película muy superior en todos los sentidos. Confieso que el único motivo por el que vi esta es porque sé que el director Mike Flanagan, a quien ya le hemos dedicado varios elogios, ha sido el encargado de llevar a cabo la segunda parte que se estrenará este mismo mes. Esperemos que sea mejor que esto.

2 comentarios:

Abuelo Igor dijo...

A mí lo que más me fascinó de la película es enterarme por los títulos de crédito de que "Ouija" es una marca registrada de Hasbro, conocida editora y fabricante de juegos de mesa como "Hundir la flota", "Monopoly", "Scrabble" y muchos otros con cuyos derechos se ha ido haciendo a lo largo de los años, por no hablar de líneas de muñecos como "Action Man", "GI Joe", "Transformers" y un largo etcétera. La idea de lo sobrenatural, del contacto con espíritus entendido como un juego de salón y una herramienta socializadora me resulta más interesante en sí misma que los 90 minutos que siguen a ese inocente fotograma de los créditos.

Ricardo Riera dijo...

De hecho, un cross-over de esta peli con Transformers estaría bien.