jueves, marzo 03, 2016

Reseña: Contracted (2013)

Tras más de una década siendo explotado de manera reiterada tanto por el mainstream como por trabajos más independientes, la gracia del subgénero zombi pasa por encontrar nuevos filones y formas de contar lo que básicamente viene siendo la misma historia de siempre. Algo así pasa con Contracted (2013), uno de los ejemplos más recientes de esta tendencia. La mejor forma de definirla sería hablar de una película de zombis "lenta", una que a diferencia de la mayoría de sus congéneres busca hablar del inicio mismo de la plaga, la progresiva evolución del paciente cero, que se nos presenta ante la cámara como una historia de degradación corporal y metamorfosis que se va haciendo cada vez más grotesca a medida que nos acercamos hacia su muy predecible desenlace.

El desarrollo de la película es, de hecho, tan lento que casi siento que incluirla en el subgénero zombi calificaría como spoiler, pero no lo es porque si bien nunca se menciona aquella palabra con "z", todo lo que ocurre en pantalla será fácilmente reconocible incluso para aquellos no muy metidos en este subgénero. Lo interesante en este caso, y aquello que evidentemente se ha querido destacar, es cómo la protagonista llega allí, iniciando la trama con una jovencita que tras ser abusada sexualmente en una fiesta comienza a ver cómo su cuerpo se descompone frente a sus ojos y cómo incluso su mente y comportamiento comienzan a sufrir grandes cambios a lo largo de los varios días que dura la infección.

El párrafo de arriba debería dejar aún más claro si cabe el evidente discurso de Contracted acerca de las enfermedades de transmisión sexual, algo que nos reitera una y otra vez aunque por desgracia con muy poca efectividad. A pesar de que la idea resulta interesante (y agradezco que no hayan optado por el formato de metraje hallado) el lento desarrollo de algo que en el fondo ya conocemos hizo que la película me pareciera muy aburrida y además llena de momentos de una falta de lógica insólita: resulta increíble, por ejemplo, cómo la protagonista nunca parece tener el más mínimo interés en averiguar nada sobre el hombre que abusó de ella en la fiesta a pesar de que sabe evidentemente que es él la causa de su extraña mutación. En vez de eso tanto ella como la película parecen insistir en explotar un drama juvenil con triángulo amoroso incluido que francamente se siente fuera de lugar y como poca cosa comparada con el horror de aquella transformación. 

Teniendo esto en cuenta, la única baza que la cinta logra meter a su favor es el factor grotesco de la decadencia física de su personaje principal, un deterioro al que en mi opinión el resto de personajes no da la importancia debida. Este aspecto estético es quizás lo único que puedo destacar porque como digo la película es muy aburrida y ya desde el principio sabemos exactamente cómo va a terminar. El tema de las enfermedades venéreas es constantemente referenciado pero no se saca de él nada realmente destacable, así que no se me ocurre ningún motivo para recomendarla. Si tenéis ganas de ver un trabajo zombi algo distinto y que también sirva de excusa para hablar de otros temas, es mucho mejor idea darle una oportunidad a la ya comentada y recomendada Deadgirl (2008), muestra de que el cine zombi todavía tiene mucho por dar y ángulos novedosos que aún pueden explorarse. 

1 comentario:

Luisa dijo...

Completamente deacuerdo con tu opinión. En ningún momento le encontré el punto a la película. Y eso que dentro del género del cine de terror, el tema zombi me suele gustar bastante. Pero bueno....Esta vez me aburrí de lo lindo.