sábado, octubre 04, 2014

Reseña: La mosca (1958)

Al igual que la inmensa mayoría de la gente, la única versión de La mosca (1958) que conocí fue el remake de 1986 dirigido por David Cronenberg. Pasaron muchos años antes de que supiese siquiera que existía una versión anterior, y una vez que lo supe la desprecié durante mucho tiempo pensando que se trataba de una casposa serie B de sci-fi raruna con monstruos de látex y mujeres gritando de horror. Resulta que estaba muy equivocado: si bien es cierto que estos elementos y lugares comunes están presentes, la versión original de La mosca es una película mucho más seria de lo que parece y una que fue además un colosal éxito que se vio eclipsado por un par de secuelas menores y un remake de autor que se convirtió en una película de culto que proyectó una larga sombra sobre su antecesora. Aunque sigo prefiriendo la versión de Cronenberg, esta tiene muchos detalles que valen la pena, y aquí intentaremos traerlos a la luz una vez más.

El argumento de ambas películas es muy similar, sólo que en esta primera versión tenemos un acercamiento un tanto más doméstico: un científico padre de familia que inventa una cabina de teletransportación y sufre un terrible accidente que lo convierte en un espantoso hombre mosca. Hasta aquí todo normal, pero la película aborda esta temática con ciertos elementos poco usuales en una obra de esta época o incluso hoy en día; es muy curioso que la película comienza con el protagonista ya muerto y la esposa (acusada de su asesinato, además) relatando a su cuñado y a la policía lo ocurrido. También es inusual el hecho de que nunca vemos el momento en que el protagonista sufre su transformación, y el aspecto del hombre-mosca no es revelado hasta casi llegado al final. Sólo estos detalles ya deberían echar por tierra el falso recuerdo que muchos tienen de esta película como una muestra de terror barato.

De hecho, gran parte del componente terrorífico de la película no viene por efectos gore ni por ataques indiscriminados del hombre-mosca (algo que nunca ocurre, a decir verdad) sino por el misterio de la teletransportación y la terrible frustración del científico ante la progresiva pérdida de su humanidad. Las escenas de la esposa intentando atrapar a la otra criatura que ha escapado de la cabina de teletransportación (una mosca con cabeza humana) podrían haber sido ridículas y sin embargo están tratadas con una seriedad que funciona y hubiese sido impensable en otro contexto. Y es que una de las mayores virtudes de esta película es esos momentos genuinamente siniestros entre los que destaca esa perturbadora escena final que no revelaré aquí pero que sin duda muchos conocen porque ha pasado a formar parte del imaginario clásico en torno al cine de terror de los cincuenta. 

Mis prejuicios me mantuvieron alejado durante muchos años de la versión original de La mosca pero esto no tiene que pasaros a vosotros, independientemente de la apreciación que tengáis por el remake de Cronenberg. Este además es lo suficientemente distinto para ser otra película con una sensibilidad y unos objetivos muy diferentes y más cercanos a ese terror sutil que se mete bajo la piel aunque sea por esa última escena a la que nos referimos arriba. El motivo quizás por el que muchos tienen el falso recuerdo de esta película como una serie B cutre viene quizás porque se confunde con su secuela, El regreso de la mosca (1959), una película de presupuesto y calidad mucho menores que curiosamente es en blanco y negro cuando su antecesora es en color. A esa también llegaremos en su momento.

4 comentarios:

Gary Rivera dijo...

pues te dire que en mi infinita ignorancia pense que la Jeff Goldblum eral la version original!!
tendre que buscar esta!

xalons dijo...

Me sorprende que digas que la inmensa mayoría de la gente solo.conoce el remake de Cronenberg y que, en concreto, tuvieras prejuicios contra esta versión. Es un clásico muy conocido por los amantes de la ciencia ficción y cuando se estrenó la de Cronenberg en 1986, lo curioso era ver como se superaba a la cinta original (algo muy habitual por los contínuos remakes de pelis clásicas) con un actor fetiche como Vincent Price, con una secuela y considerada como referente del cine fantástico de los cincuenta. Para mí la famosa es ésta y no la de los ochenta pero eso me pasa con muchos otros remakes modernos.

Ricardo Riera dijo...

Quizás debí especificar que se trataba de la mayoría de gente de mi círculo. Y sí, no fue sino hasta muchos años después que supe de la existencia de esta versión e incluso entre la gente a la que preguntaba lo normal es que nunca hubiesen visto la del 58 (aunque supiesen que existía).

Pero sí, para mí fue una sorpresa. Me pasó lo mismo con la peli de "La casa de cera" del 53, que no sabía que era un remake de una del 33. Por suerte uno siempre está a tiempo de corregir esas lagunas :P

xalons dijo...

Claro, ahora lo entiendo. Me parecía raro que dijeras que era una película no conocida en general, :)

Por cierto, "La casa de cera" es un remake de una estupenda película de 1953 (¡de nuevo con Vincent Price!) que esa sí es un remake de la que se estrenó en 1933. Así que es un remake de un remake.

En mi blog comenté esas dos películas:

http://cdecine.blogspot.com.es/2010/07/mistery-of-wax-museum-los-crimenes-del.html

http://cdecine.blogspot.com.es/2012/11/house-of-wax-los-crimenes-del-museo-de.html