miércoles, noviembre 13, 2013

Reseña: Insidious 2 (2013)

Mi principal preocupación con Insidious 2 (2013) era su cercanía temporal con The Conjuring (2013), lo que podía llevar a una saturación de James Wan para este año y causar que esta secuela pasase desapercibida entre los estrenos de terror típicos de estas fechas. Por fortuna no fue así; esta segunda parte de la fabulosa Insidious (2010) ciertamente no está a la altura de la primera entrega, pero considerando lo alto del listón es una continuación muy digna que incluso se permite atar algunos cabos argumentales que su predecesora dejó sueltos.

Secuela en toda regla, Insidious 2 empieza exactamente donde la primera terminó. De hecho, casi podríamos decir que esta segunda parte no es sino un largo epílogo de hora y media de la anterior película, con la familia Lambert intentando recuperarse de su experiencia y escapando de su antigua casa para darse cuenta poco a poco que una presencia maligna les ha seguido. Se tocan los mismos puntos que se tocaban en la original en cuanto al fenómeno de la proyección astral, sólo que esta vez haciendo hincapié no en el niño comatoso de la primera parte sino en su padre, así como en el personaje de la anciana fantasmal que le acosaba durante su niñez. Algo que sorprende en esta ocasión es que la historia es mucho más concisa que en la primera entrega y sí que se siente como un tanto más convencional a la hora de rendirse al arquetipo tan manido de la maldición del presente vinculada a un crimen sin resolver del pasado, del cual por supuesto tendrán que encargarse los protagonistas.

De todas formas, y esto por fortuna es algo positivo, en esta película regresa ese estilo desmelenado de la primera parte con su curiosa estética que mezcla la sobria cámara fija del mundo real con las extravagancias visuales del "mundo de los muertos" al que nuestro personaje protagonista debe volver para enfrentar sus peores miedos. Wan incluso se permite momentos de locura adicionales, algunos de ellos muy típicos como la referencia al terror documental (en los personajes de Leigh Whannell y Angus Sampson, investigadores paranormales que aportan el lado cómico del argumento) pero también con otros realmente inusuales como un juego que hay con la continuidad temporal entre esta entrega y la primera, detalle que me ha gustado mucho.

Si os gustó la primera parte, dadle una oportunidad a Insidious 2. No llega a los niveles de la primera y muy probablemente sufra con las comparaciones con una obra mucho más redonda como The Conjuring, pero es una prueba más de cómo Wan y compañía conocen los referentes que manejan y aún así logran sacar adelante una historia propia que maneja la estética de horror de feria de una forma (para variar) eficiente. Esto último es lo que hace destacar algunas cosas de la película que quizás no sean del agrado de todo el mundo, tales como sus concesiones al humor, la grotesca caricatura de sus fantasmas (en algunos casos acompañados no sólo de maquillajes estrafalarios sino también de gloriosas sobreactuaciones) y sobre todo el marcado ángulo místico de la trama, detalle este que la hace sin duda más "fantástica" que la original. Esto probablemente explique el rechazo que parece haber despertado en algunos espectadores. En todo caso sigue siendo una excelente recomendación para este año que poco a poco se acaba.

2 comentarios:

Renaissance dijo...

Es difícil compararla porque The Conjuring es algo más clásica, y esta es una absoluta locura. Pero de las divertidas. Si la primera parte era más comedida, aquí no se cortan un pelo en explotar todo tipo de escenarios terroríficos y unas interpretaciones de los fantasmas que, por lo excesivas, también les va muy bien.
Además, a mí me gustó hasta el epílogo/puerta abierta a secuela.

Alberto Cordova dijo...

Pésima secuela a mi parecer, no sé si echarle la culpa a Patrick Wilson donde evidencio sus limitaciones como actor o James Wan que exploto al máximo el script en hacerlo demasiado evidente y sobreactuado… cuando Patrick Wilson espera en la mesa de centro a que caigan en su trampa o que intente romper una puerta con un “extintor” es una señal evidente que esto no da miedo…