El argumento de Suspiria hace pensar en una transición del cine de Argento al mezclar el tema de lo sobrenatural con el misterio alrededor de un crimen típico del thriller italiano. La película toma la perspectiva de una joven americana que asiste a una prestigiosa academia de ballet en la ciudad alemana de Friburgo, escuela que en realidad esconde un secreto relacionado con antiguos círculos de magia negra. Es bien conocida la influencia a la hora de escribir el guión del ensayo Suspiria de Profundis, de Thomas de Quincey, en la que se hace mención de tres poderosas brujas que serían utilizadas por Argento en su trilogía de las "tres madres", pero este texto es sólo una inspiración que poco tiene que ver con lo vendría después. A pesar del siniestro subtexto de la historia, uno de los mayores logros del director es ese conseguido tono de cuento de hadas presente no sólo gracias a la estética colorista y a la música, sino también a la recreación deliberadamente infantil de las jóvenes alumnas de la academia (las niñas del guión original fueron sustituidas por adolescentes para evitar posibles actos de censura debido a la naturaleza violenta de la película, si bien Argento no cambió ninguno de los diálogos e incluso ordenó colocar los pomos de las puertas a gran altura para que las chicas tuviesen que estirar los brazos para abrirlas). Este ambiente de inocencia roto por los hechos abiertamente violentos con los que la película abre desde el inicio imprime un tono muy singular al argumento que deja muy marcado el caracter irreal de todo lo que ocurre.
Personalmente (única aportación posible ya que de esta cinta se ha hablado mucho), Suspiria nunca me ha parecido la mejor película de Darío Argento, aunque reconozco que todavía tengo pendiente parte de su filmografía. A menudo se usa el argumento de la estética irreal para justificar un argumento supuestamente caótico, pero no creo que sea así. De hecho el argumento es tremendamente sencillo y el misterio de la academia de ballet y su conexión con la brujería es algo que queda claro prácticamente desde temprano. Con todo y eso no se puede negar que con esta película el cine de terror del director italiano quedaría eficazmente inaugurado, y aunque no sea en mi opinión su película más redonda, sí es una de las más coherentes en cuanto al tono empleado y una de las más impresionantes en su uso de una estética delirante y original, tendencia a la que Argento daría continuidad en las otras dos componentes de su trilogía, Inferno (1980) y Mother of Tears (2007), las cuales también habrán de caer por aquí en algún momento. Esta estética y la tendencia a un tratamiento abiertamente fantástico de su premisa hace que me cueste considerar la película como una cinta perteneciente a las variantes más viscerales del cine de miedo, con lo que su pertenencia al género de terror creo yo tiene más que ver con el reconocimiento por parte del espectador de varios códigos y arquetipos del típico relato sobrenatural, y no tanto con el hecho básico de asustarse. De todas formas, como punto de partida para acercarse a la filmografía de Argento o al horror italiano de finales de los setenta y principios de los ochenta, no se me ocurre nada mejor.































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