Los chupasangres son algunos de los más antiguos integrantes del cine de terror, desde que uno de ellos, Max Shreck, decidió cambiar la inmortalidad física por la inmortalidad en pantalla, a principios de los años 20. A partir de entonces, han sido numerosas las interpretaciones que estos seres han tenido; desde bestiales criaturas sedientas de hemoglobina hasta los refinados aristócratas de Anne Rice, sin olvidar por supuesto al más grande de todos: el conde Drácula. Tras tantas reencarnaciones, no queda ya ninguna duda: son eternos.
sábado, enero 01, 2005
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