El miedo y la risa son dos emociones bastante subjetivas, así que imagínense si para colmo se ven obligadas a ir de la mano. Mezclar las convenciones del horror y la comedia en un mismo producto es algo sumamente difícil de lograr, al menos intencionalmente. Pocas son las películas que logran llevar a cabo este objetivo con un mínimo de eficacia. Aquí está una pequeña muestra de ese afán de algunos directores de horror por efectuar una mirada irónica y "cómica" sobre su propio mundo de espantos y apetencias sanguinolentas. La fórmula varía y, por supuesto, el resultado también.



























































